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Tu imaginación vs Tu realidad

By: :Javi Blanco Copywriter BomBag 0 Comentarios
Tu imaginación vs Tu realidad

Tu imaginación vs Tu realidad
o por qué la frustración gana (casi) siempre

Casi 630 millones de personas, el equivalente a toda la población de EEUU y Canadá, sufren dificultades cada día para conseguir alimento, salud o cobijo.

Eso es cerca del 8% de la población mundial, según los últimos datos oficiales.

Podría ser peor, sí, pero también debería ser mucho mejor. Y aunque aún estamos lejos de reducir esa cifra al 0%, también podemos hacer una segunda lectura:

El 92% de la población mundial vive mejor de lo que jamás vivieron Napoleón, Ramses II, Julio Cesar o cualquier otro rey o gobernante de la antigüedad que se te pueda ocurrir.

Quizás no poseemos sus fortunas, sus propiedades o su poder militar, pero estamos mejor alimentados, disponemos de una esperanza de vida más alta y disfrutamos de privilegios con los que sólo podían soñar en esas épocas.

Siendo este punto un hecho contrastado ¿cómo es posible que España sea el segundo país más infeliz del mundo?

Podríamos pensar que la actual crisis sanitaria y económica, pueden ser una de las claves que lo expliquen, pero lo cierto es que estas cifras son anteriores a la pandemia.

Si, a pesar de todos los avances políticos, científicos y de salud que ha habido en los últimos cincuenta años en el primer mundo, la insatisfacción y la frustración sigue siendo una de las constantes en nuestras sociedades modernas, ¿cuál es el problema de fondo?

 

Everything Now

La problemática es mucho más compleja de lo que puede parecer y de lo que, seguramente, sabemos explicar. Pero uno de los puntales de esta insatisfacción global, con la que nos enfrentamos cada día de nuestra vida, son sin lugar a dudas las expectativas.

Las expectativas no son más que nuestras esperanzas de conseguir alguna cosa. Pero no dejes que te engañen.

El problema no es lo QUE queremos conseguir, el problema es el COMO nos enseñan a conseguirlo.

En una sociedad en la que cada vez se le da más valor la inmediatez y la velocidad, hace que cada vez tengamos menos capacidad de esfuerzo y menos paciencia para conseguir aquello que deseamos.

Lo queremos TODO y lo queremos YA.

Tenemos tantos inputs que nos ofrecen tantas posibilidades, que al no satisfacerlas rápidamente nos sentimos defraudados.

 

Tú eres incomparable

Yuval Noah Harari, uno de los mayores divulgadores científicos de nuestro tiempo decía esto en Sapiens:

“Si la felicidad vienen determinada por las expectativas, entonces dos pilares de nuestra civilización como son los medios de comunicación y la industria publicitaria, pueden estar vaciando, sin saberlo, los depósitos de satisfacción del planeta.”

Des de que el ser humano abandonó la vida nómada y basó su vida en la agricultura, se ha utilizado la comparación como medida de valor.

Comparar entre dos productos, para tomar la mejor decisión de compra, es un ejercicio de sensatez. Pero no sólo comparamos precios o personas, o monedas, o propiedades... si no que nos comparamos a nosotros mismos.

Si alguien que viviera hace tres mil años, se comparaba con el resto de su tribu podía salir más o menos reforzado entre los 50 o 100 individuos que formaran la comunidad donde vivía, pero hoy en día nos comparamos a una escala mundial.

Y no sólo con gente cercana a nosotros, como pueden ser nuestros compañeros o nuestros vecinos, si no que lo hacemos con atletas, estrellas de cine o supermodelos que vemos cada día en la televisión, en las redes o en los anuncios gigantes en la calle.

Es lógico que un adolescente se sienta incómodo al ver su cuerpo en desarrollo, queriendo parecerse ya a un adulto profesional del deporte al que admira.
Y ese agravio comparativo, es algo que arrastramos también a la edad adulta.

Cuando nuestra expectativas no se ven satisfechas es cuando acecha la frustración y abandonamos nuestras metas.

 

Expectativas las justas

Cómo hemos visto en entradas anteriores de este mismo blog, la actividad física y las expectativas son vitales para conseguir cualquier objetivo y para reforzar nuestra autoestima.

Pero es todavía más importante plantearse unas expectativas realistas.

Cuando nos ponemos a hacer ejercicio, todos tenemos un objetivo en mente. Ya sea perder peso, mejorar nuestra salud o sentirnos más cómodos y atractivos con nuestro cuerpo.

Pero hay que tener claro que nuestro cuerpo no está hecho de plastilina, si no de huesos, tendones y músculos. Incluso estos últimos tienen memoria y un límite, que debemos respetar si no queremos que se rompan.

Llegar de un punto A, a un punto B, puede ser más o menos complicado, pero intentar pasar de A a H, sin transitar antes los puntos intermedios, no sólo es imposible, es ciencia ficción.

Desconfía de cualquier receta milagrosa que te ofrezca conseguir lo que quieres sin esfuerzo ni tiempo.

Si adelgazas o musculas muy rápido, no le das tiempo a tu metabolismo para asimilar esos cambios y engordarás o perderás masa muscular a la misma velocidad, dejándote de nuevo en la casilla de salida.

Este proceso es conocido como el efecto rebote.

Es por eso que conseguir nuestros objetivos de manera orgánica y gradual es capital para que el cuerpo asimile esos cambios.

 

Amar la trama en vez del desenlace

En el mundo del deporte y de la actividad física, es posible que llegues o no a alcanzar tus objetivos, pero una cosa está clara, si no eres capaz de disfrutar del camino, las posibilidades de que llegues a buen puerto son bastante escasas.

Marcarse un objetivo realista, rebajar las expectativas, tener paciencia... Parecen exactamente lo contrario de lo que se ofrece hoy en día en la publicidad moderna.

Quizás no suene tan excitante como: “Pierde peso y gana músculo en una semana, sin esfuerzo”

Pero en BomBag no queremos engañarte, por que eso sólo te robará motivación y te hará sentir frustrado. Por eso si no sabes cómo prepararte, esto es lo que te recomendamos:

Planifica un mes. Sólo uno. Piensa cuantos días puedes/quieres entrenar y se realista. Empieza despacio, con un objetivo humilde que te permita crecer y ganar confianza. Pasado el mes, ya revisaremos los objetivos para ajustarlos a la realidad de tu día a día.

Y sobretodo, si un día no puedes entrenar NO DRAMA. La semana tiene más días. Y si al final de una semana no has podido entrenar tampoco pasa nada. El objetivo es que te comprometas contigo para sentirte mejor, no que te crucifiques cuando algo se tuerza.

Al final no se trata, sólo, de conseguir perder peso o de mejorar tu físico, si no ser capaz de disfrutar de cada momento, de cada gota de sudor, de celebrar cada pequeño éxito como mejorar tu marca en un EMOM y de decirte a ti mismo que hoy has entrenado, mientras te sientes bien por ello. Porque si no es así, nada tendrá sentido.

Abandonarás al poco tiempo, te frustrarás y te perderás todo lo que eres capaz de conseguir.

Si entrenas con el método BomBag no te podemos prometer que conseguirás tus objetivos en poco tiempo, pero si que te aseguramos que te vas a sentir mejor, más saludable y que vas a estar más motivado.

¿Porque si no te lo pasas BomBag por el camino, qué sentido tiene llegar a la meta?

Personas usando BomBag haciendo fitness

Categorías : Blog

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